domingo, 27 de enero de 2008

Estoy sentado en una silla en mi casa. Cosa que no pasa desde hace tiempo. De hecho, nunca habíamos tenido sillas hasta hoy. La vista desde el escritorio es: veleritos en el mar.

Tuvimos unos días increibles. Continuaron los cielos celestes y bajamos a caminar por la playa. Hice la primer clase de yoga de mi vida y aprendí que hay partes de mi cuerpo que poco tienen que ver conmigo... o tal vez me de algo de verguenza decir que la movilidad de los dedos de mis pies es cercana a cero y que hay posiciones en las que mis 90 kilos son demasiado para mis empeines.

Hace tres semanas que soy pseudovegetariano, no como carnes rojas ni pollo (salvo en situaciones extremas que seguramente abundarán en el futuro), pero sí le entro al pescado (fruto de mar...). Así que las verduras y las frutas salen a lo loco. Mucho cereal, couscous ayer por ejemplo, y arroces de todo tipo. El sushi sale seguido también. Hay por todos lados, desde muy y sospechosamente barato a realmente muy y sospechosamente caro. Hay mucho lugar de comida asiática que mas vale entres con ropa para tirar al tacho porque el olor a fritanga y surubí chaufanesco que te queda impregnado es fulerísimo. El picante y los condimentos aca son de nivel profesional. Yo soy un amateur en este area y debo andarme con cuidado.

Subí algunas fotos recientes, incluyendo las de dos acontecimientos fundmentales en nuestra vida de recién llegados: 1) Una gaviota tratándo de tragarse un pez demasiado grande, y 2) nuestro departamento con sillas y el último desayuno que tuvimos en el piso.

O.















jueves, 10 de enero de 2008

Y va una semana...

Y sí, la lluvia y el frío son sólo excusas amateurs. Te abrigás, te ponés el gorrito de lana, la capucha, abrís el paraguas volador y salís a la lleca. Encarás el día con tu listita de supermercado y articulos del hogar; tenés una misión clara, definida, y realizable.

El desafío se convierte en uno real cuando mirás la lista y la vés completamente "chuleada" (todos los items con un tick). Son las 16:30 y la luz ya se fue y el día ya es noche. Falta mucho para comer y dormir y la cancha se pone áspera y ahora salen o no salen los pingos.

Nos vamos acomodando. Subo unas fotos muy casuales. En cuanto a la vista sostengo aún que es lindisima. Pero claro, la foto panorámica raramente cubre las expectativas de uno. Primero por una cuestión técnica nunca puede captar todo lo que el ojo ve, salvo que tengas el lente ultrasónico de el Sr. Daniel. Segundo, la escasa luz esconde al lente la verdadera belleza de la penumbra, y lo que uno ve con sus ojos entre las nubes, allí queda, en la memoria humana y no en la Fuji XD. Hay una foto nocturan de una pista de esquí iluminada que se ve desde casa.

Abrazo